La Bóveda Celeste y las constelaciones

La Bóveda Celeste


Cuando contemplamos el cielo desde un lugar con horizonte despejado, como puede ser una perfecta 

llanura, o mejor aún, un barco en alta mar, tenemos la impresión de encontrarnos en el centro de una 

bóveda, a la que llamamos bóveda celeste. Desplazándose lentamente por la superficie interior de esa 

bóveda vemos el Sol, la Luna y, de noche, otros astros de menor brillo, como son los planetas y las 

estrellas.
Tras la puesta de Sol la noche no sobreviene repentinamente, sino que la claridad del día se va 

retirando paulatinamente. Es el crepúsculo vespertino, que  puede durar desde aproximadamente una 

hora y media en invierno hasta dos horas en verano. Igualmente, antes del amanecer el cielo se va 

iluminando lentamente durante el crepúsculo matutino, llamado también la aurora o el alba.
Una vez alcanzada la noche cerrada, cientos de estrellas de diferentes luminosidades llenan el 

firmamento. Las más brillantes son las de primera magnitud, les siguen las de segunda, tercera etc. 

Hasta llegar a las de sexta magnitud, que son las más débiles distinguibles a simple vista. Unas pocas 

estrellas que resplandecen por encima de las de primera magnitud tienen magnitud cero e incluso 

negativa. Conviene saber que las estrellas muestran distintos colores según sea su temperatura, 

aunque debido a la tenuidad de su brillo pueden parecernos blancas. Sólo las más luminosas poseen el

brillo suficiente como para mostrar algún colorido, matiz que recoge con facilidad un telescopio.

http://www.astroburgos.org/


La constelaciones

Antiguamente, una constelación era un grupo de estrellas unidas por líneas imaginarias que formaban
 una figura, normalmente un animal o personaje mitológico. Sin embargo, si somos estrictos, las 
constelaciones son algo más que eso. En 1927, la UAI (Unión Astronómica Internacional) dividió la 
esfera celeste en 88 sectores. De esta forma, todas las estrellas que se encuentran dentro de un sector, 
forman parte de la misma constelación. Aún así, los aficionados a la astronomía seguimos hablando 
de esas peculiares formas imaginarias y explicando los mitos y leyendas a los recién llegados.
Si vamos un poco más allá, descubriremos que las estrellas que forman estas figuras no están 
necesariamente relacionadas entre sí, pudiendo encontrarse a enormes distancias unas de otras. 
Simplemente, desde nuestra posición, y por una mera cuestión de perspectiva, las estrellas adquieren 
esas peculiares formas. 

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